Matthew Taylor director ejecutivo de la RSA (Royal Society for the encouragement of Arts en UK) y director del Policy Unit en el gobierno de Tony Blair entre los años 2005 y 2006 señala que muchos gobiernos nacionales consideran que su labor concluye cuando se publican leyes, planes y programas, actuando principalmente como “casas editoriales”. Esto significa que dedican gran parte de su tiempo a redactar y publicar, desatendiendo la dimensión práctica de las políticas públicas. Así, no existe espacio para diseñar y poner a prueba programas porque los errores retrasan la labor “editorial” de los gobiernos. Como alternativa, propone adoptar una cultura de “diseñadores e implementadores”, que se sobreponga a la lógica de las “editoriales”, en donde los funcionarios públicos puedan probar nuevas ideas para y con la gente.

“Innovation for designers involves doing stuff and testing it on people, for policy makers it means writing stuff and selling it to people”. Matthew Taylor

En una reciente columna acerca de cómo pensar realmente en un nuevo modelo para hacer políticas públicas en el Gobierno Británico,  Taylor relata las impresiones de un funcionario público británico, que después de haber trabajado por más de 15 años en el nivel local, fue contratado para hacer una consultoría de rediseño de procesos en el gobierno nacional.

Taylor narra que el observador, no habiendo estado nunca en el gobierno británico, pasó varias semanas asistiendo a reuniones y observando cómo trabajaba la gente. Después de un buen tiempo, descubrió el objetivo de trabajar en el gobierno nacional: “El gobierno central es básicamente una editorial”, tal como existen editoriales de libros. El gobierno está lleno de personas escribiendo cosas: contratos, papers, regulaciones y recomendaciones. Y este tipo de textos por lo general toman décadas en ser elaborados. Como toman tanto tiempo en ser escritos y además son de temas muy complejos, inevitablemente contienen errores que sólo son descubiertas cuando son implementados.

Es por eso que la innovación en el sector público tiene significados distintos dependiendo de la tipología de funcionarios que estén a cargo de llevarlas a cabo, argumenta Taylor. Para los funcionarios que trabajan con la lógica del gobierno central (los que el observador llama policy makers), “innovar significa escribir cosas y vendérselo a la gente”. En cambio, la innovación para los que están en contacto directo con la ciudadanía, (lo que el observador llama los diseñadores e implementadores de políticas públicas) significa estar “probando ideas en la gente y para ellas”.

Para Taylor, los policy makers y los diseñadores de políticas tienen una diferencia aún mayor que es su aproximación a los errores. A los diseñadores e implementadores les gustan los errores porque ellos proveen información útil que puede ser usada para adaptar y mejorar las políticas. Por el contrario, a los policy makers les desagradan los errores porque son tan difíciles de deshacer, que tienden a ignorarlos o suprimir información acerca de sus fallas.

¿Cómo complementar las visiones? ¿Cómo hacer editoriales que publiquen aquello que ha sido diseñado con fundamento práctico?

Más acá: http://www.matthewtaylorsblog.com/politics/public-service-reform-credible-treatment-requires-bold-diagnosis/